León - Hospital de Orbigo 40 kms
La etapa de hoy ha sido de las duras de verdad, por el intenso calor, por las rectas interminables castellanas, y porque durante todo el trayecto solo me encontré con 6 peregrinos lo que me ha hecho aun mas largo el camino. Dos chicas danesas, una madre y un hijo franceses, y dos italianos...todo eso en 6 horas de trayecto. A estas alturas del camino se ven muchísimos peregrinos muy machacados fisicamente. Y sobre todo al final del día, en los albergues cuando la gente libera sus pies del calzado del día, se ven auténticos dramas resumidos en un monton de ampollas en los pies de los peregrinos. Muchos ya son habituales del betadine, el alcohol, la agujas y el hilo.
Gente que nunca ha hecho deporte, o que ni siquiera ha caminado antes de venir al camino y de buenas a primera pretenden caminar ni mas ni menos que 800kms...es un poco fuerte..no?
Gracias a Dios fisicamente me encuentro muy bien...toco madera.
En Hospital de Orbigo he tenido tiempo para ir a la piscina municipal y disfrutar de una magnifica siesta reponedora.
La cena de hoy la compartí con un ingeniero madrileño ( de los pocos españoles del camino), con un americano de Kansas, y con un Francés que vive en Tours...pues bien mientras cenabamos, el madrileño pregunto a los demas el motivo que cada uno teníamos para hacer el camino...y cuando le toco al francés , el relato de este buen señor me dejo impactado. Nos contó que tenía 5 hijos, por los que se había esforzado un montón, como todos los padres. Pero un buen día su hija mayor, con 31 años cayo en una profunda depresión, y tras visitar numerosos psicólogos y psiquiatras, una noche decidió saltar por la ventana de su habitación , que estaba a 12 metros respecta suelo. Su hija no falleció, pero quedo tetraplegica. Este señor, creía en los milagros, y tras varias operaciones de columna, juro que si su hija alguna vez volviera a caminar, haría el camino de Santiago...y aquí esta, este señor con casi 70 años, y con sus pies machacados intentando cumplir su promesa, porque su hija aunque con muletas ya camina...y todos los dias cuando a este buen señor le duelen los pies , o las piernas, se acuerda de su hija, que le da las fuerzas necesarias para seguir adelante. Este señor contaba que cuando su hija salto por la ventana, perdió las ganas de vivir, ya que se sentía fracasado como padre, pero que en la actualidad, la fuerza que estaba demostrando su hija en la recuperación, le había devuelto la ilusión, e incluso su familia se había vuelto mas unida.
Cada uno tiene sus motivaciones, y cada uno tiene su historia...pero todo el mundo comparte su esfuerzo por intentar llegar a Santiago.
Ya de vuelta al albergue, sin una pizca de sueño, me quedo leyendo un rato, en el patio donde me alcanza la noche, una noche completamente estrellada, de las que los del norte no acostumbramos a ver, ya que las nubes nos cubren habitualmente el cielo...
Y mañana mas.
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